Desperdicio de talento

Ayer conocí a alguien interesante.

 

Estaba en casa sesteando y llamaron a la puerta.

 

Cuando abrí, me encontre de frente con un vendedor de "Círculo de Lectores". Siempre que me topo con un vendedor le atiendo y escucho atentamente, si dispongo de tiempo.

Lo hago como gesto de respeto a una profesión a la que debo mucho y como forma de aprender, de otras personas, algo útil sobre el arte de la venta. También suelo atender a captadores de las ONG's, confesiones religiosas, etc.

 

Ayer me di de bruces con una parte de España. El vendedor, un hombre jóven, con titulación superior, experiencia profesional en obras públicas, novia e hipoteca, me contó (ya en confianza), que estaba trabajando en esto, no porque le gustara, sino esperando a que pasará la crisis y para ganar algo de dinero como fuese.

 

Ya entrados en conversación, le comenté que me espantaba que alguien con su preparación estuviese en esta situación y no explorando otras vías más allá de la pura supervivencia. La respuesta era de esperar y pude oir algunas de las justificaciones normales:

 

- tengo una hipoteca que pagar

- no me voy a ir a Alemania a que me paguen una miseria... "¿qué harias tú?"

- mejor hacer cualquier cosa y esperar a que esto pase

 

En ese momento, me sentí indignado con mi país y con mis conciudadanos. ¿Porqué? porque entendí de golpe lo que significa:

 

- desperdicio de talento

- conformismo

- ausencia de visión

 

La mayoría de nuestros titulados se forman con gran aporte de dinero público, dinero de nuestros impuestos. Desde mi punto, es dinero malgastado si no se dedican a trabajos acordes con su cualificación. Deben perseverar en esto por encima de cualquier otra cosa, incluso por encima de la remuneración adecuada.

 

La situación que describo es la de muchas personas en este momento. Sin embargo, las responsabilidades son para todos. Empiezo el reparto:

 

1. Empresas: cuando desprecian el conocimiento, el talento y experiencia los trabajadores cualificados y los sustituyen por otros menos adecuados.

2. Gobiernos: cuando no sostienen un tejido germinal de entes públicos para la investigación, el desarrollo y la innovación.

3. Trabajadores cualificados: cuando se conforman con esperar a que la mala racha pase, en vez de buscar otras vías de explotación de su conocimiento y experiencia.

4. Votantes: por no leer los programas electorales a fondo.

 

Mi respuesta para alguien en esa situación:

 

1. Des-hipotecarse (si, es posible)

2. Vender para ti en vez de para otro.

3. Estar dispuesto a ir a Alemania por menos de lo que ganabas en España hace cuatro años.

4. Hacer un pacto de sangre con novio/a de "contigo pan y cebolla", para contar con el apoyo moral imprescindible en los malos tiempos.

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